Remarcó que el término “adicción” debe ser considerado solamente cuando aumenta la tolerancia o mayor necesidad de sexo sin freno, falta de control y síndrome de abstinencia (“mono”) y con consecuencias muy negativas a nivel laboral, familiar o económico, pero también de salud mental y conductas de riesgo. Cuando la impulsividad sexual es patente y recurrente, pero existe un cierto control, es mejor hablar de “conducta compulsiva sexual” que, en cualquier caso, también debe ser tratada. Elementos específicos de personalidad o del pasado del paciente, pueden ser también agravantes del proceso.
Consideró también el incremento del Cibersexo como práctica cada vez más frecuente, probablemente por los tiempos digitales actuales, una praxis en la que se encuentran mayor porcentaje de mujeres que en los otros comportamientos, y puerta de entrada de muchos adolescentes a través de pornografia. Destacó detonantes diversos de las fantasías, deseos y conductas abiertas, tanto de tipo emocional como de descontrol impulsivo. Remarcó la importancia de la prevención de recaídas y consideró esperanzadoras las propuestas terapéuticas.
En este enlace puede escucharse entrevista:
https://www.rac1.cat/rac-mes-1/detail/0fa3e1d9-73e1-4172-8f1f-2b44f0d48e97