Recordó las manifestaciones tan conocidas de simetría, perfeccionismo patológico, limpieza/ contaminación, dudas, hipocondríacas o acumulación, con sus correspondientes compulsiones de inútil tranquilización (lavado, comprobación, “parada de pensamientos”, reaseguraciones, …. Pero sobretodo enfatizó en las llamadas “Obsesiones puras”, entre las cuales las sexuales y religiosas son las más frecuentes, con dudas atormentadoras.
Concretando en la temática sexual (miedo a ser pedófilos, al incesto, a las perversiones…), presentó una propuesta explicativa del origen de estas obsesiones (generalizable a otras obsesiones), tanto por estímulos externos como por auto elaboración (“autógenos”), intensa ansiedad, con creencias de castigo y profunda vergüenza e intentos inútiles de neutralizar el malestar extremo (confesiones, evitaciones, control del pensamiento…). Consideró las diversas alternativas terapéuticas entre las que destacan las basadas en técnicas cognitivas con notable éxito, si bien en ocasiones graves es necesario asociar psicofármacos.
En cuanto a una posible comorbilidad entre el TOC y las adicciones Comportamentales (juego, sexo, Internet, compra compulsiva, etc.) los porcentajes son variables y oscilan entre el 11 y el 23%.