El diagnóstico, en adultos, responde a un tipo de perfil de personas con un nivel de afectación importante, pero que no fue especialmente severo en su infancia y adolescencia como para ser diagnosticado, o bien no se contaba con el conocimiento actual sobre este trastorno, y por ello no pudo ser detectado. No todas las personas con características propias del TEA desarrollan un trastorno como tal; de hecho, en algunas ocasiones los síntomas pueden ser subclínicos, pero cuando la persona experimenta dificultad para seguir la funcionalidad del día a día, siente afectación en el ámbito emocional mediante desregulación o sufre dificultades que aparecen en varios contextos, podemos pensar que es probable que exista un TEA. Mucho más complejo todavía es detectarlo en las mujeres, ya que han enmascarado los síntomas y puede parecer que no existe afectación real.
Si quieres saber más puede leer los siguientes artículos publicados en prensa, donde nuestra psicóloga especialista, Cristina Sanz, nos lo explica:
La Vanguardia: https://www.lavanguardia.com/vivo/salud/20220225/8082374/tea-enfermedad-afecta-comportamiento.html
La Razón: https://www.larazon.es/salud/20220209/k66jagtzwbg6vdri6rpyiomb7y.html
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