Los investigadores encontraron que, aunque históricamente el TEA se diagnosticaba hasta cuatro veces más en niños que en niñas, esta proporción se ha ido reduciendo con el tiempo y con la edad al recibir el diagnóstico. Actualmente, en Suecia, la diferencia entre sexos podría desaparecer alrededor de los 20 años de edad, según proyecciones para 2024. Esto sugiere que el TEA podría afectar a hombres y mujeres en proporciones más similares de lo que se pensaba.
El estudio también mostró que la edad promedio de diagnóstico ha aumentado, con un pico para los niños entre 10 y 14 años y para las niñas entre 15 y 19 años. Esto confirma que muchas niñas y mujeres reciben el diagnóstico más tarde que los hombres, posiblemente debido a diferencias en la forma en que se manifiestan los síntomas, estrategias de camuflaje social o sesgos en la evaluación clínica.
Los autores destacan que estas tendencias subrayan la necesidad de mayor atención al diagnóstico en niñas y mujeres, así como la importancia de investigar cómo el TEA se manifiesta de manera diferente según el género.
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Enlace al artículo completo: https://doi.org/10.1136/bmj-2025-084164