Servicio Psiquiatría y Psicología Hospital Universitario Dexeus
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Opiáceos

Adicción a sustancias

Dentro de los opiáceos encontramos algunos utilizados como analgésicos, como son la codeína y la morfina y otras drogas de abuso, principalmente la Heroína. Actúan como agonistas sobre los receptores opioides, produciendo sus efectos principales en el Sistema Nervioso Central y el intestino: analgesia, somnolencia, alteraciones estado de ánimo, depresión respiratoria, disminución de la motilidad intestinal, náuseas, vómitos y alteraciones del sistema nervioso autónomo y endocrino.

El consumo de heroína tuvo su máxima incidencia en los años 80, pero últimamente ha habido un nuevo aumento del mismo, bien sea sola o asociada a alcohol, cocaína, etc. Su vía de administración puede ser oral, intravenosa, intramuscular, subcutánea, sublingual, rectal, intranasal y pulmonar. La vía endovenosa se asocia con complicaciones orgánicas, siendo las más frecuentes la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, la Hepatitis B y C.

¿En qué consiste la intoxicación por heroína?

En caso de sobredosis de la sustancia, aparecerán alteraciones psíquicas como disforia, apatía, agitación, inhibición psicomotora… y físicas como miosis, somnolencia, deterioro cognitivo, espasmos, coma… Esta situación será una urgencia médica que requerirá de tratamiento hospitalario con medidas de soporte y administración de naloxona para contrarrestar los efectos de la heroína.

¿Cuándo hablamos de dependencia y abstinencia a heroína?

El deseo persistente y la necesidad de consumo de heroína a cantidades cada vez mayores nos indica la existencia de una dependencia a la sustancia. Este consumo recurrente acaba ocasionando complicaciones a nivel físico, psíquico, social y laboral. Así mismo el cese del consumo ocasiona humor disfórico, náuseas o vómitos, insomnio, dilatación pupilar, fiebre, diarrea…, característicos del Síndrome de Abstinencia.

¿Cómo se trata esta adicción?

El tratamiento se realizará a nivel ambulatorio, con excepción de aquellos casos que por sus características se beneficien de un ingreso hospitalario, como complicaciones médicas o comorbilidad con otros trastornos.

A nivel de Tratamiento Farmacológico, primero realizaremos la desintoxicación (primer fármaco dirigido a paliar la abstinencia) y continuaremos con la deshabituación (destinado a mantener la abstinencia y prevenir las recaídas). Los fármacos utilizados en cada etapa serán:

  1. Fase de desintoxicación:
    • Metadona: agonista opiáceo administrado a una dosis inicial suficiente para evitar la aparición de sintomatología de abstinencia, seguido de una disminución gradual de la dosis.
    • Buprenorfina: acción mixta agonista-antagonista. Poco utilizado.
    • Clonidina: alfa-2-adrenérgico.
    • Tratamiento sintomático.
  2. Fase de deshabituación:
    • Antagonistas opiáceos para ocupar los receptores sin activarlos e impedir los efectos propios de los opiáceos, y contribuir a la abstinencia y prevención de recaídas. Se utiliza principalmente la Naloxona.
    • Tratamiento sintomático.
  3. Mantenimiento:  Indicado en sujetos con dependencia a la heroína que no buscan inicialmente un tratamiento orientado a la abstinencia, o que han fracasado en los intentos. Se sustituye la heroína por un agonista opiáceo, principalmente la Metadona, la cual será administrada a unas dosis establecidas y de manera controlada para evitar dependencias. Una posible alternativa a la metadona es la Buprenorfina en altas dosis en combinación con naloxona.

A nivel de Tratamiento Psicológico, el terapeuta debe realizar las siguientes estrategias:

  • Entrevista motivacional
  • Intervenciones psicoeducacionales
  • Entrenamiento en habilidades y resolución de problemas.
  • Terapia cognitivo-conductual: Identificación y prevención de estímulos y situaciones que estén relacionados con el inicio del consumo (situaciones de riesgo), aprendizaje de conductas incompatibles o alternativas al consumo, entrenamiento en regulación emocional, estrategias para manejar situaciones de presión de grupo, ansiedad, frustración, técnicas de control de los impulsos, reestructuración cognitiva de pensamientos distorsionados, generalización y prevención de recaídas, entre otras.